Estados Unidos ha aprobado una actualización de sus normas para el transporte de baterías de litio portátiles. La medida, publicada a comienzos de agosto de 2026 por la Pipeline and Hazardous Materials Safety Administration (PHMSA), dependiente del Department of Transport (DOT), incluye 16 cambios regulatorios identificados como HM-268A a HM-268P. La mayoría entrará en vigor el 3 de septiembre de 2026.
El cambio con mayor impacto para las estaciones de energía portátiles, las baterías de repuesto y las herramientas eléctricas es la norma HM-268C. Esta disposición modifica la clasificación por peso aplicable a las baterías de ion-litio y amplía los límites que pueden utilizar los profesionales que transportan equipos en vehículos de trabajo.
Hasta ahora, las baterías estaban sujetas a las limitaciones generales previstas para materiales peligrosos de Clase 9 dentro de las excepciones conocidas como Materials of Trade (MOT). El peso bruto total de todos los materiales peligrosos transportados en un mismo vehículo no podía superar los 200 kg, equivalentes a 440 libras. Ese límite se compartía con otros productos que un técnico o contratista pudiera llevar, como combustible o pintura.
Además, en determinados casos también podía contabilizarse el peso completo de un equipo eléctrico, como un cortacésped, cuando la batería estaba instalada en el dispositivo. Esta combinación de restricciones dificultaba el transporte de varias unidades de almacenamiento portátil o de baterías de sustitución en un vehículo convencional de trabajo.
HM-268C establece una excepción específica para las baterías de litio y eleva a 500 kg, o 1.102 libras, el límite agregado por vehículo. En la práctica, el nuevo umbral permite transportar varias estaciones de energía portátiles o baterías comerciales de reemplazo sin activar determinadas exigencias asociadas al transporte de mercancías peligrosas a mayor escala. Entre ellas se encuentran requisitos adicionales de documentación y la necesidad de que el conductor disponga de una acreditación Hazmat.
La norma también fija un límite individual de hasta 30 kg, o 66 libras, para las baterías de repuesto que transporte un trabajador. Las baterías que ya estén instaladas de forma segura en un equipo quedan excluidas del cálculo del límite total del vehículo, por lo que su peso ya no se suma al máximo de 500 kg.
Los requisitos de embalaje se relajan igualmente. Cuando las baterías de repuesto estén sujetas de forma segura dentro del vehículo para evitar desplazamientos y posibles daños, ya no será estrictamente necesario utilizar un embalaje exterior. Esta condición está orientada a situaciones de uso profesional en las que las baterías se trasladan junto con las herramientas o los equipos que alimentan.
La modificación fue solicitada por la Portable Rechargeable Battery Association (PRBA), una organización que agrupa a empresas como Apple, Amazon y Toyota y que representa aplicaciones de baterías de distintos tamaños. Según el Institute of Hazardous Materials Management (IHMM), el cambio puede generar unos ahorros anualizados de 14,4 millones de dólares en sectores como la construcción, la jardinería y el entretenimiento.
La revisión llega mientras crece el uso de herramientas eléctricas y estaciones de energía portátiles en los lugares de trabajo. La reducción de trámites y límites más amplios pueden facilitar la distribución y el uso profesional de estos productos, al eliminar parte de las barreras logísticas que afectaban a los equipos alimentados por batería frente a alternativas basadas en combustibles.
El mercado estadounidense afronta, no obstante, otra restricción regulatoria. La semana anterior, la US FCC bloqueó la certificación de nuevos inversores fabricados en el extranjero utilizados en baterías. Los productos que ya contaban con certificación pueden seguir comercializándose, pero la decisión afecta a nuevas referencias de marcas de baterías portátiles fabricadas en China y otros países, entre ellas Anker Solix, Bluetti, EcoFlow y Jackery.
Fuente: pv-magazine.com.