La red eléctrica de Nueva York afronta una presión creciente durante los episodios de calor

Los picos de demanda ya han obligado a activar más veces los programas de respuesta de la demanda, mientras Nueva York busca acelerar el despliegue de solar distribuida, baterías y otros recursos energéticos locales.

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La red eléctrica de Nueva York afronta una presión creciente durante los episodios de calor

27 de agosto de 2026. La red eléctrica de Nueva York está afrontando una presión creciente durante los episodios de calor, a medida que aumentan las necesidades de refrigeración y se incorporan nuevos consumos eléctricos. En julio, cerca de 10.000 personas del sureste de Queens perdieron el suministro durante una ola de calor, mientras el alcalde Zohran Mamdani pidió a los residentes que mantuvieran sus equipos de aire acondicionado a 78 grados Fahrenheit para reducir la tensión sobre el sistema.

El New York Independent System Operator (NYISO), responsable de gestionar la red eléctrica del estado, emitió ese mismo mes una alerta energética. La advertencia se produjo después de que en 2025 activara 22 veces su programa de respuesta de la demanda, que remunera a los participantes por reducir temporalmente su consumo. Dieciocho de esas activaciones tuvieron lugar durante el verano. En los diez años anteriores, el programa nunca se había activado más de ocho veces en un solo año.

La North American Electric Reliability Corp. concluyó en un informe publicado en enero que Nueva York presenta un riesgo elevado de sufrir déficits de suministro en el futuro. Estas situaciones se producen cuando la demanda puede superar la oferta disponible durante condiciones meteorológicas extremas. El organismo señaló que la variabilidad de las previsiones de demanda del estado deja abierta la posibilidad de que se produzcan esas carencias.

La electrificación de edificios, incluida la sustitución de sistemas de calefacción y cocinas por alternativas eléctricas, elevará el consumo. A ese incremento se suman las necesidades previstas de nuevas instalaciones industriales, como la planta de fabricación de chips de Micron en el centro de Nueva York, y la expansión de los centros de datos. La presión puede ser especialmente intensa en momentos de máxima demanda, por ejemplo cuando los equipos de aire acondicionado funcionan simultáneamente durante un día caluroso.

El sur del estado depende en gran medida de centrales de gas natural que se encuentran entre las más antiguas de Estados Unidos. El crecimiento de la demanda ha retrasado el cierre de varias de ellas. La legislación estatal exige retirar las plantas de gas envejecidas siempre que esa medida no interfiera con la capacidad del NYISO para mantener el suministro. Muchas están situadas en la ciudad de Nueva York y son menos eficientes y más contaminantes que las instalaciones nuevas equipadas con tecnologías modernas.

Los registros de la Environmental Protection Agency muestran que tres grandes centrales de la ciudad han sido activadas con frecuencia durante la última década. Estas plantas de respaldo, conocidas como “peaker”, seguirán funcionando hasta que el estado disponga de suficiente generación limpia y almacenamiento para cubrir la demanda, según Kate Boicourt, directora para Nueva York del Environmental Defense Fund. La responsable advirtió de que dejar de utilizarlas sin contar con alternativas podría provocar un fallo de la red.

Los cortes y las peticiones de ahorro han aumentado durante los episodios extremos. En 2025, más de 6.200 personas perdieron el suministro durante un periodo especialmente intenso de calor, mientras Con Edison pidió a otras 166.000 que redujeran su consumo para aliviar la presión sobre la red.

En el sur de Nueva York, incluida la ciudad, alrededor del 90% de la producción energética procede del petróleo y el gas, según un informe del NYISO de 2026. La situación empieza a cambiar con la llegada de nuevas infraestructuras. La línea Champlain Hudson Power Express, que transporta electricidad hidráulica desde Canadá hasta la ciudad, comenzó recientemente a operar, aunque ya ha sufrido varios cortes.

Boicourt defiende una expansión acelerada de las energías renovables y del almacenamiento mediante baterías para reducir la dependencia del gas natural, cuyos precios pueden ser imprevisibles. Las autoridades estatales y municipales también están tratando de reducir los trámites para los propietarios e inquilinos que quieran instalar paneles solares, así como para los promotores de recursos energéticos distribuidos.

Estos recursos incluyen pequeños generadores y sistemas de baterías repartidos por el territorio. Pueden conectarse a la red mediante el sistema de distribución, formado por las líneas de menor escala que abastecen a viviendas y negocios, o funcionar “behind the meter”, suministrando energía directamente a un inmueble sin conexión a la red.

El espacio disponible en la ciudad limita las posibilidades de construir grandes instalaciones. Por ello, Mark Levine, comptroller de la ciudad, ha propuesto utilizar más terrenos municipales para apoyar la transición energética. Entre las opciones figuran las cubiertas de edificios públicos, los aparcamientos y las bases de vehículos municipales, que podrían acoger instalaciones solares o baterías.

La SUNNY (Solar Up Now New York) Act, aprobada por las dos cámaras estatales en mayo y pendiente de la decisión de la gobernadora Kathy Hochul, facilitaría la instalación de paneles solares enchufables en los balcones. La oficina de la gobernadora declaró a Inside Climate News que revisará la legislación. Hannah Birnbaum, cofundadora y responsable de promoción de Permit Power, organización que apoyó la norma, considera que los requisitos actuales para los pequeños generadores no reflejan su sencillez y los someten a procesos de aprobación burocráticos y costosos similares a los de proyectos de mayor tamaño.

Fuente: Canary Media, a partir de un artículo de Inside Climate News.