La solar sostiene la red europea mientras el calor y la sequía limitan las centrales
Las olas de calor y la sequía redujeron la producción nuclear, hidráulica, de gas y carbón en Europa. La solar generó un 17% más durante los episodios extremos y las baterías ayudaron a cubrir la demanda nocturna de refrigeración.
El 25 de agosto de 2026, Canary Media informó de que las olas de calor y la sequía que afectaron a Europa durante el verano sometieron a una presión excepcional al sistema eléctrico. El aumento de la demanda de refrigeración coincidió con una menor producción de varias tecnologías convencionales, mientras la energía solar registró un comportamiento superior al habitual y las baterías contribuyeron a desplazar parte de esa generación hacia las horas de la tarde y la noche.
Europa vivió su junio más caluroso desde que existen registros, al tiempo que la falta de lluvias llevó varios ríos a niveles mínimos históricos. Las condiciones afectaron a la generación eólica, que se vio perjudicada por la ausencia de viento asociada a las olas de calor, y también a las centrales térmicas. Las plantas nucleares, de gas y de carbón necesitan agua para sus sistemas de refrigeración, por lo que el calentamiento y el descenso del caudal de los ríos obligaron a reducir su producción en distintas zonas.
El impacto sobre la demanda fue especialmente visible en Italia y Francia. Según el centro de análisis energético Ember, el consumo eléctrico italiano aumentó un 28% a finales de junio frente a la semana anterior, mientras que en Francia creció un 14%. Al mismo tiempo, los precios de la electricidad y del gas se elevaron durante las horas de la tarde, cuando la demanda alcanzaba sus niveles más altos y la producción solar empezaba a disminuir. Algunos precios llegaron a sus valores más elevados desde la crisis del gas del invierno de 2022-2023, desencadenada tras la invasión rusa de Ucrania.
En Reino Unido, cinco centrales de gas redujeron conjuntamente su producción en 2,5 gigavatios porque el calor disminuyó la eficacia de sus sistemas de refrigeración. La generación de los parques eólicos del país se redujo además a la mitad de su nivel habitual en junio debido a la caída de la velocidad del viento. La sequía también hizo descender la producción hidroeléctrica europea hasta su nivel más bajo para un mes de julio en una década.
Francia perdió a mediados de julio el 18% de su capacidad nuclear por factores ambientales, de acuerdo con Ember. Muchas de sus centrales utilizan agua de los ríos para refrigerarse y deben limitar sus operaciones cuando la temperatura del agua de entrada es demasiado elevada. La normativa francesa establece un límite para la temperatura del agua que las instalaciones devuelven a los ríos con el objetivo de proteger los ecosistemas acuáticos, una condición que puede restringir la generación durante episodios de calor y sequía.
En contraste, los paneles solares europeos produjeron un 17% más de electricidad de lo normal durante las olas de calor, según Ember. Los cielos despejados favorecieron la generación en las horas centrales del día, justo cuando aumentaba el uso de los equipos de aire acondicionado. Las baterías permitieron conservar parte de esa electricidad para las horas posteriores a la puesta de sol, cuando las temperaturas seguían siendo elevadas y los hogares mantenían encendidos sus sistemas de refrigeración.
Walburga Hemetsberger, CEO de SolarPower Europe, señaló que el periodo vespertino representa el siguiente reto para el sistema eléctrico. Aunque la producción solar cae después del atardecer, las temperaturas y la demanda de aire acondicionado pueden mantenerse altas, lo que refuerza la importancia del almacenamiento para acompañar el crecimiento renovable.
La demanda de refrigeración europea todavía puede aumentar. Solo el 23% de los hogares del continente tiene acceso a aire acondicionado o lo utiliza, frente al 90% de los hogares de Estados Unidos. La proporción ronda el 50% en Italia y España y el 25% en Francia. Esta evolución plantea nuevas necesidades de generación y almacenamiento, especialmente mientras las redes afrontan también el crecimiento del consumo de los centros de datos.
El verano extremo también está impulsando planes de adaptación de las infraestructuras existentes. La empresa estatal francesa prevé invertir más de 10.000 millones de dólares durante los próximos 15 años para adaptar sus centrales nucleares e hidroeléctricas a temperaturas más altas y a una menor disponibilidad de agua, incluida la instalación de equipos destinados a enfriar el agua que las centrales nucleares vierten a los ríos.
La información procede de Canary Media, a partir de un artículo publicado originalmente por Grist: https://www.canarymedia.com/articles/solar/solar-delivers-europe-heat-drought.
Fuente: Canary Media